INTERVENCIÓN DE JOSU ERKOREKA en la Comparecncia del la Vicepresidenta 1ª sobre el tema del ALAKRANA

INTERVENCIÓN
GRUPO VASCO (Congreso de los Diputados)
Madrid, 2009-11-25

INTERVENCIÓN DE JOSU ERKOREKA
PLENO 25-11-2009, ALAKRANA

Quisiera en primer lugar expresar una vez más la satisfacción mía personal y la de mi GPº por el feliz desenlace del secuestro del AK, cuyos tripulantes, tras 47 días de tratos vejatorios y humillantes, han regresado a casa sanos y salvos y hoy disfrutan de un merecido descanso en Compañía de sus familiares y allegados.

Esta Cª es testigo del esfuerzo que el GPVº viene desarrollado desde hace más de 3 años para incorporar a la agenda del Gº el delicado problema de la seguridad de los buques A-C que faenan en el Índico bajo pabellón español, y no creo que nadie pueda poner en cuestión la sinceridad y la franqueza de nuestras expresiones de alegría. En este punto, nos avala la credibilidad que siempre acompaña al que tiene los deberes hechos. Y nosotros hemos sido particularmente diligentes a la hora de hacerlos. Al armador, a los tripulantes y a sus familias, que han vivido momentos angustiosos, de tremenda tensión psicológica, les deseamos una rápida recuperación de la normalidad y los arrestos suficientes para adoptar con ponderación y equilibrio las decisiones vitales que han de adoptar de cara a su futuro.

El Gº ha desempeñado un papel importante en la consecución de este final feliz. No podía ser de otra manera, porque formaba parte de sus obligaciones. Pero aun así, es justo reconocerlo y no tenemos empacho alguno en admitirlo. Aunque a todos nos cueste ponernos en la hipótesis, la cosa podía haber terminado peor y se ha conseguido evitar que el secuestro tuviese un final trágico.

Pero es obligado preguntarse, también, si el Gº podía haber llevado a cabo su cometido en condiciones más decorosas y menos gravosas. Es obligado preguntarse si podía haber actuado con más acierto y eficacia, ahorrándonos a todos -pero, sobre todo, a los más directamente afectados- sinsabores, tensiones, sufrimientos y, si me apuran, hasta gastos innecesarios. Por eso solicitamos su comparecencia, SVPª. Y tras escuchar sus explicaciones de hoy, el GPV se reafirma en la convicción inicial de que la gestión del secuestro por parte del Gº fue -por decirlo sin estridencias- manifiestamente mejorable.

Decía Vd que el Gº iba a hacer autocrítica. Y la ha hecho, no lo niego. Pero se ha quedado corta, SVPª. La actuación del Gº ha tenido más motivos de reproche que los que Vd ha reconocido aquí. Durante la crisis del AK, el Gº ha dado un penoso espectáculo de improvisación, descoordinación y falta de reflejos. Cada miembro del Gº ha ido respondiendo a los acontecimientos por su cuenta, conforme estos se presentaban y con arreglo a su leal saber y entender. Se ha echado en falta una pauta de actuación común para todos los miembros del gabinete que garantizase la actuación coordinada de todos ellos. Pero sobre todo -y esto es lo más grave- lo que ha faltado una pauta de actuación; un criterio claro para abordar el que nos enfrentábamos con eficacia y rigor. Hemos visto un Gº titubeante, que dudaba sobre casi todo.

Dudaba sobre si conviene o no volcarse en el amparo y protección de este sector ecº; dudaba sobre si tiene que salir o no en defensa de los pesqueros de pabellón español atacados por los piratas; dudaba entre intervenir o dejar hacer; dudaba, en fin, sobre si para afrontar este tipo de riesgos son preferibles los métodos pasivos o los expeditivos. Dudaba sobre casi todo. Y en situaciones de emergencia, SVPª, lo peor que puede hacer un Gº es dejarse agarrotar por la duda metódica.

En todo lo que se refiere a la seguridad de los atuneros que faenan en el Índico, el Gº ha sido de todo, menos proactivo. Ha actuado, desde el principio, a remolque de los acontecimientos. No ha sido capaz de anticiparse a los males y prevenirlos con eficacia. No. Sus reacciones han tenido lugar, siempre, a golpe de secuestro. Cuando el daño estaba hecho y era irreversible. Y quien sólo actúa cuando el daño está hecho, lo hace tarde y mal.

Fue necesario que se produjera el secuestro del Playa de Bakio para que empezase a preocuparse por las seguridad de los pescadores. Hasta entonces, todas las llamadas de alerta que formulamos en esta Cª fueron desoídas o rechazadas con displicencia. Y ha sido necesario, nuevamente, que se produjera el secuestro del AK para que asumiera que la operación Atalanta no es suficiente para garantizar la seguridad de nuestros A-Cs. Cuando obtuvo la autorización de la Cª, el 21 de enero de este año, la ministra de Defª presentó, Atalanta como una misión orientada, también, a “defender en todo momento los intereses de nuestro país” y a “proporcionar seguridad a nuestros pescadores” [las frases son textuales].

Pero la experiencia ha puesto de manifiesto que aun cuando pueda servir para contribuir al empeño de la comunidad internacional en garantizar la “libertad de los mares”, no resulta eficaz a la hora de poner coto a los ataques de los piratas a los pesqueros. El Gº se resistió a admitirlo, pero la realidad se ha acabado imponiendo. Y una vez más se ha puesto de manifiesto que cuando alertábamos sobre la posibilidad de que se produjesen nuevos secuestros, no estábamos fabulando, sino llamando la atención sobre un riesgo real y efectivo que en cualquier momento podía verse hecho realidad.

El secuestro del AK les pilló a contrapie, Sª VCPª. Reconózcalo. Se produjo tan sólo 10 días después de que rechazasen aquí, en la Cª, una moción de mi GPº en la que se proponía una fórmula de seguridad que podía haberlo evitado. Y acuciados por la mala conciencia, hicieron lo que nunca debe hacer un Gobierno que se equivoca: Se defendieron atacando. Pusieron en marcha su inmensa maquinaria de propaganda e intoxicación, para defenderse atacando a todo el que esbozase el más leve gesto crítico contra el Gº. Atacando

a) En primer lugar, a los armadores a quienes pusieron a los pies de los caballos, mancillando su buen nombre con todo tipo de insidias que dejaban sugerida la idea de que son poco menos que un grupo furtivo de avariciosos incontrolados que se dedican a esquilmar sin piedad la fauna marina y expoliar la riqueza natural de Somalia, pescando sin licencias y vulnerando todo lo vulnerable en el ordenamiento jurídico interno e internacional.
b) En segundo lugar al GPVº, con acusaciones absurdas como la de que no éramos quienes para solicitar el embarque de militares en los buques atuneros. Nuestras actas parlamentarias, SVCPª -como seguramente no se le oculta- son exactamente iguales a las suyas. O a las de la señora Chacón. Y nos habilitan, exactamente igual que a Vds, a adoptar en esta Cª todo tipo de iniciativas en el ámbito de competencias de las instituciones centrales del Eº. Si mañana cambian las cosas, hablaremos. Pero hoy por hoy esto es así. Representamos en esta Cª a votantes que -a gusto o a disgusto- son ciudadanos del Eº español que contribuyen a su sostenimiento y se encuentran en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos. Nada restringe nuestra capacidad de iniciativa y de actuación en esta Cª. Y si el Gº cree que sí, que nos lo diga abiertamente.

c) En tercer lugar los fundamentos de la moción que les instaba a embarcar infantes de marina, a la que endilgaron el reproche de pretender algo ilegal. No es ilegal embarcar infantes de marina en buques atuneros, Sª VCPª y Vd lo sabe. Y si persiste en defender la especie de que lo es, le ruego que me identifique exactamente la norma y el artículo que lo prohíbe. No se puede decir que algo es ilegal sin citar de inmediato los fundamentos jurídicos de los que deriva la presunta ilegalidad. Pero incluso en el supuesto de que lo fuera. Esta es una cámara legislativa, SVCPª. Las leyes se hacen aquí y se reforman aquí. Y aquí no se puede utilizar el argumento de que algo es ilegal, porque esta en nuestra mano llevar a cabo la reforma legislativa que haga legal lo ilegal. El argumento que aquí se puede utilizar es el de que no se quiere reformar la ley para hacer legal lo ilegal. O dicho de otro modo, que se desea que lo ilegal sea siendo ilegal.
d) En fin, a los propios secuestrados y sus familias, a los que –en un gesto muy poco afortunado- se les vino a decir poco menos que no tenían motivo para quejarse, porque el riesgo del secuestro va con el sueldo.

Y a partir de ese primer contrapie han desarrollado todo el camino a trompicones. Se propusieron un doble objetivo: salvar a los secuestrados y al mismo tiempo, salvar su propia imagen, que había quedado seriamente tocada.

Acuciados por la obsesión por mejorar su imagen ante la OP, adoptaron la incomprensible decisión de trasladar a Madrid a los dos piratas detenidos, con el evidente propósito de salvar la cara, aparentando energía, determinación y eficacia. Antepusieron su imagen a la rápida y eficaz resolución de la crisis. Aquí y en Euskadi, dicho sea de paso. Como escribía Ekaizer hace unas semanas “El Gº, después de varias consultas, cree que es necesario transmitir un mensaje de contundencia a las familias de los 16 españoles a bordo del AK y una actitud de dureza ante los piratas. La VCPª, Mª Tª Fernández de la Vega, mantiene contactos entre otros con el presidente del Gº vasco, Patxi López. La situación del AK, barco de una empresa vasca, le preocupa. López insta a la vicepresidenta a dar un mensaje de autoridad”.

La decisión se reveló profundamente desacertada desde el punto de vista de la negociación que había que emprender para la liberación de los secuestrados. Esto era obvio ante los ojos de todo el mundo. Todo el mundo lo vio. Hoy nadie duda de que, si ese traslado no se hubiese producido, el secuestro hubiese terminado antes y en condiciones menos gravosas para todos.

Pero el problema es que, esa decisión, tan poco afortunada en lo estratégico, tampoco venía impuesta por el OJ, tal y como ustedes pretenden. No era una exigencia inexorable del Eº de Dº.

Cinco meses antes, en mayo, la fiscalía y la abogacía del Eº pugnaron ante la AN para que los 13 piratas capturados por el Marqués de la Ensenada fueran entregados en Kenia en aplicación del canje de notas cruzado entre la UE y esta República Africana sobre la entrega de personas detenidas por EUNAVFOR y sospechosas de haber cometido actos de piratería. ¿Por qué cambiaron de criterio en este caso? ¿Por qué, en este caso, ambas, fiscalía y abogacía del Estado, pidieron a la AN que acordase el traslado de los piratas a Madrid? Fue un error, Sº VCPª. Un tremendo error estratégico de forzada y caprichosa cobertura jurídica. Un error que sólo se explica por la necesidad que tenía el Gobierno de mejorar su imagen, aparentando eficacia y resolución.

Desde ese momento, en la OP se impuso la sensación de que el Gº estaba desbordado por las circunstancias, y que no encontraba más salida para disimular su incapacidad que la de falsear la realidad y mentir a los familiares y a los ciudadanos. Decía el ministro Moratinos que no hay que dar credibilidad a los piratas, porque mienten para extorsionar con más fuerza. Tiene razón. Pero durante la crisis del AK éramos muchos los que nos preguntábamos si podemos dar credibilidad, no a los piratas, sino al Gº; a un Gº cuyos miembros se contradecían y que llegó a dar ruedas de prensa comunicando a la sociedad datos falsos.

Con estas actuaciones, el Gº perdió toda credibilidad. Las familias de los secuestrados les hicieron acusaciones muy fuertes: Les acusaron de haberles mentido desde el minuto cero. Y lo peor del caso es que la mayoría de los ciudadanos estaban seguros de que tenían razón.

El episodio de los de los 3 tripulantes que fueron apartados del resto de sus compañeros con la amenaza de ser conducidos a tierra y entregados a los familiares de los dos piratas detenidos, activó todas las alarmas. En un punto tan grave como este, la ministra de Defª compareció ante los medios para decirnos: “Sabemos donde están. Están en tierra y están bien”. Todo era falso, SVCPª. Lo desmintió hace unos días el propio Moratinos. ¿Usted se cree que todo esto es serio? ¿Usted se cree que por salvar la cara se puede mentir descaradamente a los ciudadanos?

Voy a concluir, SVCPª. Y no quiero hacerlo criticando, aunque haya motivos para hacerlo, sino haciendo planteamientos constructivos, que es lo que siempre que hemos hecho en esta Cª cuando hemos debatido sobre la seguridad de los pesqueros del Índico. A tal efecto, le haré tres propuestas.

Primera: Lo sucedido pone de manifiesto, SVCPª, que el Gº carece de un protocolo de actuación claro y fiable para plantar cara con eficacia a este tipo de situaciones. No puede -no debería- repetirse el desconcierto que se impuso en el seno del Gº durante la crisis del AK.

Y para evitarlo, el Ejecutivo debería aprobar un patrón de actuación que estableciese cómo ha de proceder ante supuestos similares, en relación con todos y cada uno de los implicados: Las familias de los secuestrados, las empresas armadoras, los grupos parlamentarios, los jueces y, si me apura, hasta la prensa. Si el Gº hubiese concitado desde un principio la confianza y la complicidad de todos, seguro que todo hubiese discurrido de otra manera.

Segunda: Creo que al sector atunero le deben una reparación moral por el daño que le hicieron cuando, en los albores de la crisis, salieron en tromba a salvar la cara embistiendo a diestro y siniestro. Nos gustaría que reconociese públicamente tres cosas:

a. Que la flota atunero-congeladora, de pabellón español faena en las aguas internacionales del Océano Indico con licencias otorgadas por la Comisión de Túnidos del Océano Índico y desde el más absoluto respeto a la legalidad vigente interna e internacional.
b. Que constituye un sector pionero, vanguardista y competitivo, que practica una pesca responsable y que crea riqueza aquí y allí, en los países ribereños del Índico, contribuyendo a su desarrollo con inversiones y puestos de trabajo.
c. Que antes y después del secuestro, ha encontrado entre los armadores una actitud de lealtad y colaboración en torno a las fórmulas que pudieran garantizar su seguridad, más allá de discrepancias que pudieran haberse dado en el diseño de medidas a adoptar.

Tercero: No pierdan de vista el problema básico que nos ha traído aquí. La seguridad de las embarcaciones y de sus tripulantes. Es preciso que el Gº insista con más énfasis si cabe ante la UE para que la misión Atalanta amplíe la seguridad a los pesqueros del Índico. Vuelvan a considerar, de cara al futuro, la posibilidad de embarcar infantes de marina, removiendo, en su caso, los obstáculos legales que pudieran existir.

NOTA: Este discurso puede ser modificado parcial o totalmente por el orador de manera que solo es válido lo pronunciado en el hemiciclo aunque estuviere aquí escrito.

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