LA PRENSA ECONOMICA HOY.

 

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ABRÓCHENSE LOS CINTURONES

El dinero se larga de España y las vices se pelean en el barro para salir en el telediario De la Vega y Salgado montan otro circo para ocultar sus luchas internas y se ponen monas para salir en la tele.

Los asesores de Zapatero le hacen la cama a los escribas de Salgado y filtran la preparación de un supuesto “impuestazo” al patrimonio ¿Consecuencias? Las fortunas se van de España.

Las vicepresidentas del ¿Gobierno? Menudo cúmulo de despropósitos, señoras y señores.

El Ejecutivo volvió ayer a saltarse todos los principios básicos que deben regir la acción de un gobierno medianamente serio –ya saben: credibilidad, confianza y transparencia- al protagonizar una escena propia de una película de los hermanos Marx o una representación del bombero torero en cualquiera de los pueblos de España.

 Si no fuera porque se trata de nuestro dinero y nuestra libertad nos podríamos reír, pero con las cosas de comer no se juega, como dice ahora el químico Rubalcaba.

Cinco horas tardó el Consejo de Ministros en aprobar un paquete de recortes que ya había anunciado Zapatero hace más de una semana. Y ni siquiera se ha publicado el Real Decreto Ley en el que se plasman las medidas, otra vergüenza más que pone en tela de juicio la existencia de una democracia real en España.

El control de los poderes públicos es imposible de realizar cuando la mayor preocupación del Gobierno es ocultar información mientras los ciudadanos les pagan religiosamente sus sueldos.

Habrá que esperar al Boletín Oficial del Estado (últimamente el de los sábados es el preferido para publicar los acuerdos del Gobierno) para conocer los detalles de ajuste.

Lo único que sabemos es que funcionarios, pensionistas y dependientes serán los que soporten la contención del gasto (en 15.000 millones de euros en dos años). Y de momento no habrá más impuestos, a pesar del interés de los diarios económicos, que de tanto esperar la nueva fiscalidad han terminado por confundir el deseo informativo con la realidad y, por extraño que les resulte a todos ustedes, quieren que haya subidas fiscales. —-

Expansión abre su portada titulando:

“El Gobierno oculta los detalles del impuestazo, el silencio del Ejecutivo sobre la anunciada subida fiscal siembra inquietud entre los contribuyentes”. El diario que todavía dirige Jesús Martínez de Rioja ha perdido el norte es esta vorágine informativa. ¿Sembrar inquietud? Más bien habrá tranquilizado a aquellos que esperaban un nuevo hachazo de Salgado en sus ingresos o patrimonio.

—-En el Editorial, el salmón de Unión Editorial da una clave que puede explicar su enfoque de la información de primera página: “¿Acaso espera el Gobierno a septiembre para tener una moneda de cambio con los partidos de izquierda para aprobar los Presupuestos? ¿Tocará IRPF e IVA otra vez?”. Es decir, que, según Expansión, el hecho de que no se apruebe ahora un impuesto a las grandes fortunas puede suponer que se suban en unos meses otros tributos a familias y empresas. Todas las opciones están abiertas.

—-Por su parte, Cinco Días

destaca que “el Gobierno retrasa el alza fiscal hasta el momento oportuno” y que “la subida de impuestos a los millonarios será temporal”. El económico de Prisa compra la vieja falacia socialista que considera que las subidas de impuestos a los que “más tienen” sirven para aumentar la recaudación y para garantizar la “justicia social”. Al final siempre sucede lo mismo: los que tienen más pagan menos y los que tienen menos pagan más, mientras los que han aprobado las subidas de impuestos se mofan del pueblo llano, se van de vacaciones a costa del erario público, hacen negocios particulares de dudosa legalidad y acaban sus días con jubilaciones de oro. Por cierto, que lo de pagar impuestos no es algo que le afecte mucho a los políticos.

—–En su Editorial, Cinco Días pide a Zapatero que “acabe ya con esta confusión fiscal”. Otro periódico que no se entera. ¿A qué confusión se refiere? El Gobierno va a clavar a los que se levantan por las mañanas para ir a trabajar y llegan baldados por la noche para cuidar a sus familias, a todo pequeño empresario que esté con el agua al cuello y con una pila de pagarés acumulados en su despacho… vamos, a los de siempre. En realidad, lo que le molesta al medio prisáico, como a sus colegas salmón, es que la oficina económica de Moncloa tomara el pelo a los periodistas con la filtración del nuevo impuesto a las grandes fortunas. “Durante todo el día corrió por los círculos económicos la información de que Zapatero prepara una nueva tributación para los más ricos, similar al actual impuesto de patrimonio. Todos los medios recogieron con fruición una medida que, aparentemente, tenía el objetivo de contrabalancear el impacto del duro ajuste aplicado a la política social”. Y al final nada de nada.

La clave de esta marcha atrás la da El Economista. Resulta que el departamento ministerial que dirige Elena Salgado no tenía ni idea de lo que tramaban los fontaneros de La Moncloa que juegan al baloncesto con el presidente en sus días ¿libres?. No sabía que desde la oficina de asesores de Presidencia se iba a filtrar este supuesto nuevo impuesto. Tampoco esperaba que la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, (ya saben, la ilustrada que dice que el problema de la economía española es que el PIB es masculino) dijera que el tributo se aprobaría “de forma inminente”. “Hacienda dice que no ha visto ni un papel del impuesto y que todo sale de Moncloa”, dice el diario en su portada sobre un gran titular que pone el dedo en la llaga: “Zapatero incita la fuga de capital con una tasa a grandes fortunas”. Que quede entre ustedes y yo, pero nada me produciría más satisfacción profesional en estos momentos que acceder a la grabación de video del Consejo de Ministros para ver in situ, el enfrentamiento entre De la Vega y Salgado por las filtraciones monclovitas. En la rueda de prensa, las dos vices ni se miraron y mantuvieron esa sonrisa gélida del atracador sorprendido con las manos en la masa.

De cualquier forma, Zapatero se volvió a salir con la suya. Como señala el editorialista de El Economista “lo único que se ha preparado a conciencia es que el anuncio entrase en los telediarios de la noche”. La reunión comenzó a las 16:30, la rueda de prensa se iba a celebrar a las 18:00, luego a las 20:00 y finalmente comenzó a las 21:05, justo a tiempo de entrar en los informativos de segunda edición. Como en otras ocasiones, las decisiones se toman con nocturnidad y alevosía. Para finalizar esta astracanada, Salgado anunció que espera que la economía crezca un 1,3% en 2011 (cinco décimas menos que su anterior estimación), lo que supondrá seguir destruyendo empleo, otro año más. La vicepresidenta segunda atribuye esta reducción al menor gasto público. No, si ahora va a resultar que los problemas de España los provoca una reducción de 15.000 millones en el gasto público. Menuda caradura ¿no creen?

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