PRENTSA DOSSIERRA-DOSSIER DE PRENSA

POLITICA

Currin viajará a Euskadi para intentar que haya avances tras las elecciones

Arraiz supedita el apoyo de EH Bildu a Urkullu en “hacer frente” a Madrid

Renuncia uno de los siete miembros de la Comisión de Control del 9N

Más de 10.000 personas cobran aún un ‘plus anti ETA’ en Euskadi y Navarra

Mas espera que tras el 9-N el Gobierno «entienda de una vez» la necesidad de dialogar

Unió deja al criterio de los militantes el voto por la independencia

Poliziek deklaratuko dute 28 gazteen aurkako epaiketan, gaurtik ostegunera

Dilma Rousseff y Aécio Neves se disputarán en una segunda vuelta la Presidencia de Brasil

Mariano Rajoy avisa al Partido Popular de que se acabaron las mayorías y es hora de pactar

Uriarte destaca la tranquilidad que da el acuerdo sobre la Lomce

 

SOCIEDAD

Fallecen dos hermanos de Iruñea que practicaban surf en la playa de Zarautz

Calparsoro no descarta nuevas imputaciones en el caso Cabacas

 

INTERNACIONAL

Arrestada por intentar ver un partido de voleibol masculino

«El EI es el mejor elemento de propaganda de Netanyahu en años»

 

Rousseff eta Neves lehiatuko dira bigarren itzulian

 

 

KIROLAK

Un muñeco de feria

Todos con Hodei

 

 

BIZKAIA

El paro total hoy en Bizkaibus afectará a miles de viajeros

La normalidad marca el inicio de la huelga de 24 horas en Bizkaibus

 

 

Una respuesta

  1. HUBO un tiempo que fue jauja en que, si pertenecías a la cúpula de Caja Madrid, un señor con gafas oscuras se abría el gabán y te mostraba tanto a la derecha como a la izquierda dos sartas de tarjetas como si fueran chorizos. De aquel festival de visas hoy solo queda lo devuelto por la razón tan infeliz como fea de que te han pillado después de años de olor chotuno hasta que alguien te señala la mierda en público. Sucede años después de que Caja Madrid fuera una pasarela de alibabás, un festival de trincones que, como el vinagre en las heridas y tras conocer que diez sindicalistas se ponían moraos con las tarjetas black, ya da igual que seas de derechas o de izquierdas, porque algunos son solo del dinero. Pero resulta fácil el escarnio público de los que se gastaron en restaurantes, ropa y hoteles más de la mitad de la cuantía de una hipoteca media y también difícil, porque nada se habla de los otros, de los que se contuvieron o negaron asqueados y no aceptaron las tarjetas dejando pasar el braguetazo padre. De estos últimos debiéramos también saber algo porque son el contraejemplo de la crisis de credibilidad y conocerlos es tan necesario como balsámico. En medio del escándalo por la inmoralidad, quizás tampoco estaría de más pensar que toda esa tarjetería emitida sin ton ni son puede estar hablando sordamente de nosotros mismos y de una altura ética de gafas opacas y gabardina que nadie nos ha ofrecido probarnos. A ver cómo nos queda.

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