EAJ-PNV: 120 urte Euskadi Hazi Arazten

logo PNVEl 31 de julio de 1895 veía la luz el Partido Nacionalista Vasco como instrumento para la construcción y liberación nacional vasca. Han transcurrido desde entonces 120 años en los que generaciones de vascos han escrito la historia continuada de esta organización política que, en los avatares del nuevo milenio que vivimos, se presenta con pujanza y fortaleza renovada.

Nunca el nacionalismo vasco encarnado por EAJ-PNV había asumido mayor representación institucional que ahora. Nuestro compromiso con este pueblo, con los que nos han dado su apoyo y también con los que no lo han hecho, debe ser también máximo, y hemos venido hoy aquí, al suelo sagrado de Gernika, a afirmar solemnemente nuestro respeto, adhesión y servicio a la sociedad vasca.

Hoy como ayer, nosotras y nosotros, herederos y herederas de la organización que alumbrara Sabino Arana, y que nos reconocemos como integrantes del Partido Nacionalista Vasco, declaramos firmemente que:

1.- Euskadi es nuestra Patria.

2.- Formamos parte de un mismo Pueblo. Siete territorios unidos por un origen común, por una cultura, por un idioma y por la voluntad de su ciudadanía de reconocer su colectividad como Nación, de ser dueña de su propio destino en un proyecto jurídico-político propio. Un sujeto político con ámbitos distintos de decisión.

3.- Aspiramos a construir una Nación con todos los que pretendan unir su destino personal o familiar al porvenir de este pequeño país que no pretende ser ni mejor ni peor que los demás, sino ser él mismo. Queremos amar lo que somos sin repudiar lo que no somos. Y en ese “ser”, entendemos la identidad vasca como factor de desarrollo humano; desarrollo de un futuro en solidaridad frente a un individualismo que desprotege a las personas; desarrollo de una comunidad de valores que apuesta por el bien común, por el crecimiento económico, cultural, social y político, por la solidaridad, por el respeto a los derechos de todas las personas.

4.- La lengua de nuestro pueblo es el euskera, constituyendo su recuperación y uso una absoluta prioridad para cada uno de nosotros. Respetamos y asumimos la utilización de todas las lenguas que se hablan en nuestro país. Los idiomas no se niegan, se cultivan como enriquecimiento cultural de las personas, de su plena expresión y convivencia.

5.- La libertad y la justicia son bases de nuestra convivencia. Jamás aceptaremos tiranía ni servidumbre como jamás la aceptaron nuestros mayores. En el proyecto nacional vasco que representamos sólo caben fórmulas de libre adhesión. Rechazamos cualquier modelo de coacción o de imposición, así como cualquier impedimento o limitación a la plasmación de la libre voluntad democrática de la ciudadanía.

6.- Nadie es más que nadie y todos nos debemos respeto en nuestras ideas, decisiones y actos. Ningún pueblo es más en dignidad que otro. Rechazamos el racismo, la opresión de un pueblo por otro, y defendemos el derecho a ser, a existir y a convivir conforme a la voluntad, carácter y valores de nuestro pueblo y de cualquier otro.

7.- Ni una sola causa política puede situarse por encima de los principios básicos de la ética y el respeto a los derechos humanos. Los derechos humanos constituyen un absoluto ético por encima de cualquier otra causa.

8.- No existe democracia ni justicia social sin igualdad. Las relaciones humanas sólo cobran plenitud desde la igualdad de mujeres y hombres. Igualdad de oportunidades. De derechos y deberes. Igualdad en la legalidad, en la participación activa, en la conciliación.

9.- Nuestro es el compromiso por preservar el entorno natural que nos ha cobijado durante siglos. Es nuestra obligación salvaguardar nuestro medio ambiente. Cuidarlo y protegerlo ante la agresión injustificada de la acción humana. Hacer de nuestros pueblos, ciudades, montes, campos, ríos, bosques o costas un patrimonio sostenible que poder legar a las generaciones que nos sucedan.

10.- Entendemos nuestra acción política como un servicio a la sociedad vasca. La patria es mucho más que un territorio. Son las personas que en ella se identifican. Son, por tanto, ellas las destinatarias de nuestra actividad. Trabajamos, no lo olvidamos, por el derecho a la felicidad de los vascos y las vascas. Por su garantía de presente y de futuro. Por su dignidad, por su seguridad, por su convivencia, por su progreso individual y colectivo.

Juramos, so el Árbol de Gernika, símbolo de nuestros derechos y de nuestro ser nacional, fidelidad a la causa del Pueblo Vasco, sin contraponer ni anteponer jamás el interés particular al de la Patria. Y lo hacemos con humildad, con compromiso de honestidad y honradez. Con transparencia y sentido del deber.

Porque el sentido de pertenencia a una Patria en construcción es el que nos ha unido antes y nos une ahora a todos nosotros: letrados o pueblo llano, profesionales liberales, obreros, industriales, baserritarras o marinos, comerciantes o funcionarios, a hombres y mujeres, a mayores y jóvenes.

Por más diferencias de formación, credo, ideología, nivel económico o prestigio social que haya entre nosotros, nos une desde nuestro ser de vascos el instinto y la voluntad de servir y defender a nuestro Pueblo, de darle el impulso y la fortaleza para seguir adelante, para que su ser nacional encuentre por fin el reconocimiento y el acomodo en el concierto de pueblos y naciones del mundo. Un mundo global que evoluciona trepidante y en el que Euskadi es y será la Patria de los vascos.

Este es nuestro juramento, que pronunciamos conscientes de lo que su guarda ha costado en sangre, destierro y cárcel a tantos de nuestros mayores, y que prometemos guardar por encima de nuestras circunstancias individuales y de los avatares de los tiempos.

Gernika, a 19 de julio de 2015

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